La ruptura de contratos publicitarios con famosos

La utilización de celebridades o personas conocidas como embajadoras en las campañas publicitarias de las diferentes marcas ha sido una práctica común en el mundo de la publicidad desde sus inicios.

La búsqueda de famosos para representar una marca, un producto o un servicio tiene una intención clara: la vinculación de la marca con la personalidad en cuestión. Así, se pretende que el famoso, conocido por el público general, sirva de consejero y recomiende el uso de cualquiera de los productos. Pero también se busca mejorar la imagen de la marca que tiene la sociedad.

Sin embargo, este sistema también presenta problemas: cuando el famoso no es del agrado del público, el convenio de patrocinio puede resultar perjudicial para la imagen de la marca. Un daño que puede ser muy difícil de reparar.

Uno de los principales motivos por los que las marcas rompen contratos publicitarios con famosos deportistas suele ser la implicación de la persona en casos de dopaje. Fue el caso, por ejemplo, de Lance Armstrong. Cuando el escándalo de dopaje que envolvía al ciclista fue destapado, la empresa Nike decidió retirar y cancelar su convenio de patrocinio tras más de una década de relación. En este caso, la ruptura de la relación se produjo después de que el deportista reconociese haberse dopado y después de que el Tribunal que llevaba el caso dictaminara que había “pruebas irrefutables que demostraban que Armstrong se había dopado a lo largo de su carrera deportiva”.

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Publicidad de Nike con la tenista Maria Sharapova – Puntodebreak.com

Más reciente es el caso de la ruptura del contrato entre Maria Sharapova y Nike, también motivado por un caso de dopaje. En este caso, Nike tomó la decisión horas después de que la tenista anunciase su positivo por dopaje en el Abierto de Australia. En el comunicado en el que hacía público el cese del patrocinio, la empresa afirmaba que: “Estamos tristes y sorprendidos por las noticias sobre Maria Sharapova. Hemos decidido suspender nuestra relación con Maria mientras continúe la investigación”. Así, recientemente Nike anunció su intención de “levantar el veto” sobre la tenista y estudiar la recuperación de las relacione.s

Según la empresa, estas decisiones responden a una política de tolerancia cero con el dopaje o escándalos similares. Pero el dopaje no es el único motivo por el que Nike ha finalizado contratos con deportistas: previamente al caso de Maria Sharapova, la multinacional había puesto fin a la relación con el boxeador Manny Pacquiao después de que este afirmara que los homosexuales son “peores que los animales”. En este caso, Nike anunció que rompía la relación por los comentarios “aborrecibles” del deportista.

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Imagen de la rueda de prensa de Ronaldinho en la que apareció bebiendo Pepsi y por la que Coca- Cola retiró su contrato de patrocinio. – DailyMail.

Nike no es, sin embargo, la única empresa que ha roto algún que otro contrato con deportistas debido a actitudes poco éticas de los mismos. Coca-Cola, por ejemplo, puso fin a su contrato de patrocinio con Ronaldinho cuando el futbolista brasileño apareció en una entrevista bebiendo Pepsi; o con Wayne Rooney, cuando el jugador del Manchester United celebró un gol con insultos. En este último caso, la empresa admitió que ya había avisado al futbolista cuando, un año antes, se había destapado un caso de prostitución en el que estaba implicado.

También por relación con escándalos de prostitución, la marca de telefonía TIM decidió finalizar su contrato con el futbolista Ronaldo.

En 1989, Pepsi rompió su contrato con Madonna cuando el videoclip de ‘Like a virgin’ fue publicado. Según la empresa, la causa de la ruptura fue la controversia que podría producir que la cantante “quemara cruces y mantuviera relaciones con un santo de color”.


Fuentes:

Las quemas de libros en la Alemania nazi

Las quemas de libros han sido una práctica común de censura ejercida a lo largo de la historia por grupos políticos o religiosos con el afán de destruir libros o materiales escritos y, en última instancia, poner fin o freno a corrientes ideológicas o a la expansión del conocimiento.

Ya hacia el año 200 a.C., se produjeron en China quemas masivas de libros y asesinatos de académicos. También en Alejandría, el emperador Diocleciano mandaba quemar en el año 292 los libros de alquimia y, ya en 1562, se quemaron manuscritos y códices mayas en el actual estado de Yucatán.

También en Argentina, en 1976, con el golpe de estado del 24 de marzo, se inició un proceso denominado “proceso de reorganización nacional” como parte del cual se quemaron cerca de un millón y medio de libros.

En España, a inicios del siglo XVI, el cardenal Cisneros desarrolló la conocida como “Quema de Bib-Rambla” donde se requisaron y quemaron los libros de los andalusíes que residieran en la península, concretamente en la ciudad de Granada.

Sin embargo, aún en la actualidad, la quema de libros masiva realizada por el régimen nazi, sigue siendo el caso más recordado de entre cuantas quemas de obras se han realizado a lo largo de la historia. Decenas de miles de ejemplares ardieron en Alemania en una sola noche.

La quema de libros del 10 de mayo de 1933

El 10 de mayo de 1933, se desarrolló en la Alemania nazi una quema masiva de libros planeada por asociaciones estudiantiles y favorecida por los miembros del partido nazi. Los libros de autores condenados al ostracismo fueron arrojados a las hogueras en veintiuna ciudades alemanas de manera conjunta. Las imágenes más famosas, sin embargo, corresponden a la quema realizada en la capital, Berlín.

Se entiende la quema de libros nazi como el punto álgido de un proceso que se llevó a cabo durante meses en el régimen fascista y que se dio en llamar “Aktion wider den undeutschen Geist”, es decir, “acciones contra el espíritu anti-alemán”.

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Miembros del partido nazi requisando libros (1933) – Hoy.es

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La caza de brujas en la Edad Moderna: los juicios de Salem

La caza de brujas fue un proceso que se inició en la Europa Moderna hacia 1450 y que se extendió durante cerca de trescientos años afectando, de la misma manera, a los territorios  ocupados por los europeos en las zonas coloniales de América. El proceso de persecución de brujas consistía en la identificación y condena de personas afectadas por – o que realizaban prácticas relacionadas con – la brujería.

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Mapa de 1962 de la costa este de Estados Unidos, concretamente, la bahía de Massachusetts. – The New Yorker.

Encontramos antecedentes de estas prácticas en el Antiguo Egipto o en Babilonia, donde el Código de Hammurabi llamaba al “castigo de los magos”. También durante la Edad Media se condenaba cualquier práctica relativa con la brujería, pero no fue hasta la Edad Moderna cuando la persecución de brujas se convirtió en una práctica real.

Entendemos la caza de brujas como un conjunto de movimientos, independientes y particulares, que se desarrollaron simultáneamente en diferentes zonas de la Europa central. La intensidad de los procesos variaba según el área geográfica. Si la caza de brujas fue un fenómeno ampliamente extendido, hay dudas de que el origen fuera el mismo para todas las zonas en las que se practicó. De hecho, la magia y la hechicería, según Luis Rojas, “son fenómenos universales, presentes en todas las sociedades y en todas las épocas”, pero la caza de brujas moderna europea es un fenómeno determinado que surge en un caldo de cultivo particular y de manera simultánea en el viejo continente.

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Ilustración de un juicio de brujas en Salem, EEUU – EAPS4.

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La censura de ‘La Bella y La Bestia’ y la homosexualidad en el cine actual

La nueva versión de La Bella y La Bestia de Disney, protagonizada por Emma Watson, contiene una breve escena con un personaje homosexual. Este ha sido suficiente motivo para que los cines rusos censuraran la película por “propaganda gay”.

El personaje LeFou está enamorado de Gastón. Un detalle que, para el actor Josh Gad es “sutil” pero “efectivo y necesario” y que, además, significa la primera aparición de un personaje homosexual en una película de Disney, hecho que el director de la película ha caracterizado de histórico: “Es alguien que se está dando cuenta que tiene esos sentimientos. Y Josh lo convierte en algo muy sutil y delicioso. Es un precioso y exclusivo momento gay en una película Disney”.

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Fotografía promocional de la película La Bella y la Bestia (2017). – Applauss

Sin embargo, desde Rusia, la inclusión de esta escena en el largometraje se ha considerado una ofensa y una violación de la “ley contra la propaganda de la homosexualidad” que el gobierno ruso aprobó en 2013. Según esta ley, no se puede dirigir a menores información alguna sobre “relaciones sexuales no tradicionales” que nieguen “los valores familiares tradicionales” u “ofendan los sentimientos religiosos”.

 

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La censura franquista en los carteles de cine

La industria del cine estadounidense se convirtió en dominadora del panorama cinematográfico mundial durante el primer tercio del siglo XX. No encontró rival: Europa era débil en esos campos y las películas de Hollywood, altamente exportables, configurarían tempranamente una visión y una manera de concebir el cine. Se trata de toda una colonización cultural.

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El cartel de la película La Dama de Trinidad (1952) antes y después de pasar el filtro censor. Quo.

El cine es cultura pero también es ideología y propaganda y desde la España franquista se desarrolló una fuerte estructura censora que llegaba incluso a la prohibición de la exhibición de ciertas películas o a la eliminación de partes de las mismas: los informes de censura alegan, entre otros motivos, el tratamiento de temas religiosos y militares “con desenfado inadmisible”, la existencia de “frases sobre la democracia” o la aparición en segundo plano de “unas señoras gordísimas casi sin ropa” en las películas prohibidas.

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Janet Leigh en un fotograma de la escena de Psicosis (1960) que fue censurada por el franquismo. EAM cinema magazine.

Entre las escenas cortadas, destaca la escena del apuñalamiento en Psicosis (1960) que fue censurada por la aparición de la “morbosa” figura desnuda de Janet Leigh; o la eliminación de las referencias republicanas en Casablanca (1942). Ni siquiera los clásicos se libraron de los vetos: Con faldas y a lo loco (1959) se prohibió por tratar la homosexualidad – concretamente, el expediente de censura dicta “prohibida, aunque solo sea por subsistir la veda de los maricones”; y Drácula (1958) fue considerada un “peligro para los psicológicamente débiles” y, en definitiva, “una historia para deficientes mentales”.
Se controlaban los diálogos y se prohibía la emisión de cualquier película en “otro idioma que no sea el español”. Así, todos los filmes tenían que pasar el filtro del doblaje. Un doblaje que debía hacerse en territorio nacional y por personal español.

No obstante, la censura no se limitaba al contenido de los filmes sino que traspasaba los límites de la ficción. El franquismo llegó a ordenar la modificación de carteles para eliminar los nombres de actores norteamericanos que se habían posicionado abiertamente a favor de la República durante la Guerra Civil española. Fue el caso de Joan Crawford, Franchot Tone y Robert Montgomery, cuyos nombres fueron sustituidos en el cartel de la película No Más Mujeres (1935) por “las tres estrellas”.

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Cartel de la película No más mujeres (1935) en su versión estadounidense (izq.) y en su versión española (der.) donde los nombres de los actores fueron sustituidos por “la película de las tres estrellas”. CltraClctva.

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